Abella Danger
Abella Danger fuera de cámara
Los libros, el cine clásico y la vida en Miami permiten descubrir otra faceta de Danger.
El interés por las cuestiones éticas
Una asignatura universitaria despertó en Danger un entusiasmo inesperado por la filosofía. En su conversación con X3 mencionó a Aristóteles y Michael Sandel entre los pensadores que le interesaban y explicó la importancia que daba a las consecuencias de una acción al abordar cuestiones éticas.
No se limitó a citar una materia favorita: habló de sus buenos resultados en clase y de una invitación a dar apoyo académico. En ese relato, ejercer la abogacía sigue siendo una aspiración; su interés por estudiar y debatir ideas es algo que explicó directamente.
El gusto por el cine de otras épocas
Danger atribuyó a una clase de apreciación cinematográfica el haber profundizado su interés por películas antiguas. Destacó Cool Hand Luke y Cinema Paradiso, dos obras muy diferentes que dan un lugar central a los personajes y a la memoria emocional.
Estos títulos concretan su descripción como aficionada al cine. También conectan con una carrera delante de las cámaras, al tiempo que muestran que sus gustos como espectadora van más allá de las producciones que la hicieron conocida.
Construir, viajar y mantener el vínculo con Miami
Lejos de los libros y las pantallas, habló de montar complejos juegos de Lego, entre ellos una maqueta de la Torre Eiffel. París era otra pasión recurrente; Miami seguía presente a través del baloncesto y de su apoyo a los Heat.
También mencionó la posibilidad de abrir un restaurante de cocina fusión en Miami. Se trata de una idea de futuro, no de un negocio ya existente, que une dos intereses que expresó con claridad: disfrutar de los restaurantes y mantener el vínculo con su ciudad.